Avanzan las obras para los Juegos Odesur y transforman sectores clave de la ciudad
Las obras vinculadas a los Juegos Odesur continúan avanzando en Rafaela y comienzan a marcar un antes y un después en la infraestructura deportiva y urbana de la ciudad. Uno de los proyectos más relevantes es el velódromo, que ya alcanza un 30% de ejecución y se consolida como una de las apuestas más importantes para el ciclismo a nivel nacional e internacional.

El velódromo se construye en el sector oeste sur de la ciudad y forma parte de un conjunto de obras estratégicas pensadas no solo para los Juegos Odesur del próximo año, sino también para el uso posterior de la comunidad. Rafaela fue elegida como sede por su trayectoria y referencia histórica en el ciclismo, impulsada por el trabajo sostenido del Club Ciclista, que hoy alberga deportistas de distintos puntos del país que llegan a la ciudad para entrenar y formarse.
Según se informó, en los primeros días de enero comenzará una etapa clave de la obra con el techado del velódromo. Una vez finalizada esa instancia, se avanzará con la construcción de la pista, que será íntegramente de madera. La infraestructura permitirá recibir competencias nacionales e internacionales una vez finalizados los Juegos.
En paralelo, se registran avances importantes en el estadio que se construye frente a la terminal de ómnibus, el cual presenta un mayor porcentaje de ejecución. Ambas obras forman parte de un plan integral que apunta a fortalecer el perfil deportivo de la ciudad y generar espacios de alto nivel para distintas disciplinas.
El impacto de los Odesur trasciende lo estrictamente deportivo. Las obras se complementan con mejoras urbanas como pavimentación, accesos, ciclovías y el desarrollo de nuevos espacios públicos. En el oeste de la ciudad, el velódromo se articula con la pista de BMX, el microestadio y el inicio del parque regional, generando una transformación profunda de esa zona.
Además, estas intervenciones se integran con trabajos en otros sectores de Rafaela, incluyendo el centro y el este de la ciudad, consolidando un crecimiento equilibrado en los distintos puntos cardinales.
Desde la organización se destacó que los Juegos Odesur representan una oportunidad histórica, no solo por el evento en sí, sino por el legado que dejarán en infraestructura deportiva, social y cultural. El desafío, una vez finalizadas las competencias, será garantizar el uso sostenido de estos espacios para el desarrollo del deporte, la integración social y la realización de actividades culturales.
Con el avance sostenido de las obras, Rafaela se prepara para recibir un evento internacional que promete posicionarla como un polo deportivo de referencia y dejar una huella duradera en el desarrollo urbano de la ciudad.



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