Milei vetó la Ley de Emergencia Pediátrica y reabre la pulseada con el Congreso

El presidente Javier Milei volvió a utilizar la herramienta del veto y bloqueó la aplicación de la Ley de Emergencia Sanitaria Pediátrica, una norma aprobada semanas atrás por amplia mayoría en el Senado. La decisión, publicada en el Boletín Oficial a través del Decreto 651/2025, devuelve el proyecto al Congreso, que ahora deberá definir si insiste en su sanción.

La iniciativa había surgido en respuesta a los reclamos de médicos y trabajadores del Hospital Garrahan, quienes desde hace meses advierten sobre la falta de recursos para garantizar la atención de los pacientes más chicos. El texto contemplaba un aumento de salarios, la asignación prioritaria de insumos y la exención del pago de Ganancias para profesionales de la salud pediátrica durante un año.

Desde Casa Rosada justificaron el veto al señalar que la ley “no contaba con financiamiento genuino” y que su redacción “abría la puerta a interpretaciones ambiguas”. Argumentaron, además, que las recomposiciones salariales incluidas en la norma habrían generado una desigualdad con el resto del personal de salud y que la exención impositiva representaba una pérdida de ingresos fiscales por más de 115 mil millones de pesos.

La oposición había celebrado la sanción de la ley como una victoria parlamentaria, con 62 votos a favor frente a solo 8 en contra. Sin embargo, el oficialismo ya había adelantado que frenaría la medida. “Se va a rechazar todo, no hay plata”, había advertido un integrante del círculo más cercano al Presidente, en línea con la postura de la Oficina de Presupuesto del Congreso, que calculó en más de 65 mil millones de pesos el costo de la iniciativa.

Con este movimiento, Milei suma otro capítulo a su enfrentamiento con las fuerzas opositoras, que en las últimas semanas lograron aprobar varias leyes con fuerte impacto fiscal, entre ellas la de financiamiento universitario. Al igual que con la norma educativa, el Gobierno considera que el texto aprobado por el Congreso compromete la estabilidad de las cuentas nacionales y provinciales.

Ahora, el futuro de la emergencia pediátrica dependerá de la capacidad de la oposición para reunir nuevamente mayorías en ambas cámaras. En paralelo, el conflicto deja en suspenso una respuesta institucional a la crisis que atraviesa el sistema de salud infantil, que continúa siendo motivo de protesta en hospitales y centros médicos del país.

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