Por primera vez, un chino es campeón mundial de ajedrez

Ding Liren derrotó en la última partida del desempate al ruso Ian Nepomniachtchi y desplaza en el trono al noruego Magnus Carlsen, que había renunciado a revalidar su título. Por primera vez, un chino es campeón mundial de ajedrez.

Tras diez años de reinado absoluto del noruego Magnus Carlsen, la corona más preciada del ajedrez ciencia lucirá de ahora en más en la cabeza de Ding Liren. El chino venció en la última partida del desempate al ruso Ian Nepomniachtchi, quien volvió a quedarse en las puertas del gran título como ocurrió en Dubai en 2021. Ding Liren, por su parte, se convirtió en el primer ajedrecista chino en alcanzar la cima del mundo. Y si Yifan Hou, primera en el ranking femenino, ratifica su posición en el campeonato del mundo que comienza el 5 de julio, China se afianzará como una potencia indiscutible en este deporte, tal como lo imaginaron en los años 70, a la salida de la Revolución Cultural de Mao Tse-tung, en cuyo régimen el ajedrez estuvo prohibido.

El match a 14 rondas jugado en Astana (Kazajistán) terminó el sábado en un redondo empate siete a siete, producto de 3 victorias por banda y el resto tablas. El campeonato debió definirse al día siguiente en un desempate de cuatro partidas rápidas de 25 minutos cada una. Las tres primeras terminaron en tablas, con juego sólido de ambos que no permitió ningún tipo de ventaja. Lo mismo estaba por ocurrir en la cuarta, pero Ding Liren sorprendió con un movimiento que sacudió a todos en sus asientos, los presenciales y los que estaban siguiendo la partida por Youtube. Parecía que el chino se tiraba a la pileta con poca agua, pero encontró un océano.Resultaría abrumador especificar en una crónica periodística la línea teórica de esa partida. Lo desconcertante y a la vez fascinante de esa movida fue su cálculo exacto contra todo pronóstico, y con menos de dos minutos en el reloj del tablero. El ruso Nepo le estaba ofreciendo tablas a Ding con un amague de jaque perpetuo, con su dama en la diagonal blanca apuntando al rey negro en la casilla g7. Fue entonces que el chino sorprendió colocando su torre en g6, autoclavándose en la jerga ajedrecística. Fue el movimiento ganador, un golpe certero tan sorpresivo para el ruso como para el resto que estaba siguiendo el juego. “¿Qué hace?, ¡este tío enloqueció!”, bramaban los streamer que estaban comentado la partida por la plataforma en español de Chess.com.

A lo largo de siglos de permanencia de este juego, hay jugadas que todavía se siguen haciendo y rinden sus frutos. La más icónica es la llamada apertura española (peón cuatro rey) o Ruy López que data del 1500. Hay libros enteros dedicados a esta apertura y sus variantes. Sin dudas que la jugada g6 de Ding Liren merecería un lugar destacado en los futuros análisis que se hagan de esta partida histórica.

Ding Liren es un justo ganador del match, como así también Nepo se convirtió en un digno oponente. En los días en que se estaba disputando el campeonato, fueron muchos los especialistas que repararon en un detalle no comprobable in situ: que Magnus Carlsen le hubiese ganado cómodamente a ambos. Pero fue el propio noruego, al renunciar a revalidar su título conseguido en diciembre de 2021, el que obturó esa posibilidad.

“Cuando se rindió (Nepo), me embargó la emoción. No podía controlar mis sentimientos ni mi temperamento. Me conozco, ya sabía que me iban a brotar las lágrimas”, declaró el flamante campeón apenas terminado el juego.

Fueron estas palabras quizás las más extensas que se conozcan del chino, un hombre esmirriado y de apariencia lánguida, además de ser extremadamente tímido y con escaso manejo del inglés.

Para llegan adonde llegó, Ding Liren tuvo que hacer un largo trabajo, primero en su China natal, y luego en el resto de los torneos que se jugaron en estos años de pandemia. Incluso, sufrió algún que otro contratiempo en el plano internacional (ausencia en campeonatos presenciales) por la política severa que encaró el régimen chico en relación al Covid-19.

Al igual que en el Torneo de Candidatos que se jugó en Madrid en junio pasado (salió segundo, detrás del ruso Nepo), Ding Liren comenzó con muchas dudas y recién al pasar el ecuador del campeonato, comenzó a mostrar un juego más sólido, sobre todo en defensa. Además, comenzó a administrar mejor el tiempo, tal vez una lección aprendida de la manga 5, cuando el ruso lo superó por los apuros del reloj.

En esa parte final del match se lo pudo ver más relajado e incluso soltó alguna que otra sonrisa. Ding Liren reconoció que cuando no le salían las cosas, se recluyó en su habitación a escuchar “Blowing in the wind” de Bob Dylan.

Ahora soplan nuevos vientos en el ajedrez mundial, y Ding Liren asoma como un ejecutante serio de esa atrapante melodía que suelen soltar un tablero y la coordinación de un juego bien jugado.

WP
Fuente: La Capital

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